En la Terraza de la sede central del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) aconteció la actividad conmemorativa por los 65 años de la primera pintura de Fidel Castro realizada por el maestro ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.
La jornada comenzó con la exhibición de una réplica del primer retrato que el pintor dedicara al líder cubano, colocado en un atril en lugar privilegiado, gracias al préstamo de la Casa Oswaldo Guayasamín de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

El evento incluyó la proyección del audiovisual de Roberto Chile realizado a propósito de la visita de Fidel a Ecuador para asistir a la inauguración de La Capilla del Hombre. Parte de esa experiencia fue abordada también en el panel “El abrazo del pincel y la historia”, moderado por Magda Resik, vicepresidenta primera de la Uneac, que contó con la presencia de destacadas personalidades como Marta Bonet, presidenta de la Uneac; Fernando González Llort, presidente del ICAP; la arquitecta Perla Rosales, directora general adjunta de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana; el presidente de la Asociación Hermanos Saíz, Yasel Toledo Garnache, y la Premio Nacional de Artes Plásticas 2019 y vicepresidenta de la Uneac, Lesbia Vent Dumois.

Durante el intercambio, Diana Balboa y José Omar Torres López, artistas de la plástica que acompañaron a Fidel en su viaje a Quito en noviembre de 2002, compartieron vivencias de aquel encuentro con la obra de Guayasamín en la inauguración de La Capilla del Hombre. El director de la Casa Museo Oswaldo Guayasamín, Fabián Betancourt Iglesias, se refirió a las piezas relacionadas con Fidel que atesora la institución, mientras que la periodista y ensayista Katiuska Blanco Castiñeira profundizó en la relación entre el pintor y el líder cubano, recordando que “Oswaldo quería conocer, pintándolo, el origen de sus ternuras”.

La actividad incluyó la proyección de un mensaje audiovisual de Pablo Guayasamín, evocando aquel primer retrato y la amistad entre su padre y Fidel, así como un saludo de la Coordinadora Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba.

El cierre estuvo a cargo del Ensemble Nueva Camerata, quinteto que ofreció una selección de piezas del repertorio cubano y latinoamericano.

Este encuentro reafirmó la vigencia del diálogo entre arte e historia; y dio fe de la huella indeleble que dejó la amistad entre Fidel Castro y Oswaldo Guayasamín en la memoria cultural de nuestros pueblos.

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