Una vez más la prestigiosa poeta Basilia Papastamatiu convidó a su espacio Café Literario Aire de Luz en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en esta capital. Y en esta oportunidad, con el advenimiento de octubre, tuvo como invitados a la también poeta y ensayista, e investigadora del Centro de Estudios Martianos (CEM), Caridad Atencio, y al poeta, narrador y ensayista Ismael González Castañer, quienes además de presentar una selección de sus textos en verso, sostuvieron un fraternal diálogo con el público asistente a dicha cita con la Poesía contemporánea.
Aire de Luz aspira a contribuir al mejor conocimiento de los valores poéticos del país, en particular de los autores de las nuevas generaciones.
Caridad Atencio (La Habana, 1963) es autora de, entre otros poemarios: Los viles aislamientos, Los poemas desnudos, Umbrías, Los cursos imantados y El libro de los sentidos. Ha sido merecedora de los Premios Calendario, La Gaceta de Cuba y el de la Crítica Literaria.
Ismael González Castañer (La Habana, 1961). Ha publicado los libros de poesía Mercados Verdaderos, La misión y Disfuerzo. Ha obtenido, entre otros, los Premios David, el de la Crítica Literaria y La Gaceta de Cuba.
Atencio presentó su libro cuyo título provisional es: Historia de un abrazo, el que destacó “se adentra en la relación de la mujer con su esencia, con su estética, donde el entorno juega un papel fundamental, a través del cuerpo femenino anonadado”.
Sin saberlo y aún sabiéndolo
todos los aspectos pueden cambiar.
(…) Haz profundo tu espacio,
que lo vean.
Renuncia al habla, si es que puedes, o dime:
¿Cómo logras tener una esencia torturada?
¿Cómo consigues ser
una mujer que camina dándose amor?
Por su parte González Castañer, hizo referencia a su poemario Desfuerzo, acerca del cual significó que enfatiza “en las preocupaciones de algo o hacia algo de la gente, cuando presuntamente se sabe (o no) que va a ocurrir todo lo contrario, o su negación. Este es para mí, un fenómeno que siempre se va a cumplir, en especial, dentro de un contexto social cualquiera, como producto de la cotidianeidad”.
“La dosificación decreciente, como el desentrenamiento de los deportistas retirados (…) Comportarse naturalmente, sin esfuerzo, cuando lo normal es la histeria, el esfuerzo; concluir objetos de obra o no concluirlos definitivamente, después del anuncio, propaganda, celebración oficial determinados. Por supuesto, el subempleo de la fuerza disponible. La involución, el desgaste. También, los vagos movimientos para su desempeño que apenas emplearon carburante. Volver a la miseria, volverte miserable, después que ya habías revertido la imaginación (…) Son algunos ejemplos del desfuerzo humano, universal”.

Deje un comentario